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  • Una niña de 13 años que se hizo millonaria creando una limonada única en el mundo.

    Cuando Mikaila Ulmer  tenía cuatro años, su familia la animó a crear un producto para una competencia de negocios entre niños (the Acton Children’s Business Fiar) y el día de la limonada de Austin.

    “Tenía en mente varias ideas y cuando les estaba dando vueltas ocurrieron dos cosas: una abeja me picó dos veces y mi bisuabuela Helen, que vive en Carolina del Sur, nos envió un libro de recetas en el que incluía la receta especial de su ‘Limonada Flaxseed’”, cometo.

    A  Mikaila no le gustaron para nada las picaduras de abeja, pero a pesar del miedo que sintio, se quedó fascinada por estos animales. Se interesó por su origen y por lo que hacían por el ecosistema, así que pensó: “¿Qué pasa si creo algo que ayude a las abejas basado en la receta de mi bisabuela Helen?”.

    Así nació la marca de limonada Las abejas y yo. Un producto que no para de crecer y que triunfa al ser endulzada con miel de las colmenas locales.

    Cada año, Mikaila vende su limonada en eventos de jóvenes emprendedores donando parte de las ventas a organizaciones americanas e internacionales que luchan para salvar a las abejas con el lema 'Buy a Bottle…Save a Bee’ (Compra una botella… Salva una abeja).

    Con 13 años, la niña sigue vendiendo su limonada en su stand particular como en sus inicios en 2009, mientras presenta talleres y cursos sobre el mundo de las abejas. Su idea se ha convertido en millonaria, ya que además las grandes cadenas de alimentación de Estados Unidos como Whole Foods y un gran número de restaurantes del país comercializan su limonada, que normalmente ‘vuela’ de las estanterías: se venden 360.000 botellas de Me & the Bees Lemonade al año.

    "Yo hacía todo sola al comienzo. A medida que el negocio empezó a crecer, tuve que reconocer que no podía hacerlo sola. Ahí fue cuando le pregunté a mis padres cómo conseguir un logo, un fabricante, y distribuir en más tiendas”

    En 2016, Whole Foods le propuso un contrato de 11 millones de dolares para distribuir la limonada en sus supermercados, convirtiendo a la pequeña Mikaila en millonaria. Incluso el presidente por aquel entonces Barack Obama quiso conocerla en persona y degustó la especial limonada.

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